Guatemala, 31 de enero de 2020.La celebración de los 132 años de nuestro ejemplo a seguir Don Bosco, en el cual el Liceo Salesiano, uno de los sectores de la obra salesiana “La Divina Providencia”, con mucho amor y emoción se dio a la tarea de celebrarlo a lo grande.  Niños, niñas, docentes y personal administrativo se prepararon fehacientemente con las novenas que desde tiempo atrás se iba rezándole y compartiendo de los momentos más importantes de la vida de Don Bosco.  

El gran día tan ansiado llegó, el 31 de enero desde la mañana los docentes esperaban a todos los niños y niñas que con ilusión llegaban con la motivación de celebrarle a Don Bosco, ilusionados, motivados y sobre todo alegres tal y como Don Bosco quería que fuera.  Ingresando y con una pequeña oración se dirigieron a sus salones y unos que otros aprovecharon para preparar sus porras y poder celebrar ese día tan maravilloso.  Luego se prepararon para la misa de la celebración quien fue precedida por Padre Augusto Gutiérrez, sdb; con cantos característicos de nuestra orden Salesiana, los niños y niñas se unieron para poder llevar el canto hasta los oídos de Don Bosco, todos expresaban con ilusión y emoción.  Al dirigirse a la santa misa muchos ingresaron a la iglesia ansiosos del inicio de esta eucarística celebración, cada uno tenía muy presente el por qué de la misa y emocionados asistiendo y aplaudiendo a Don Bosco.

Al finalizar la Eucaristía y con más ánimos que al inicio del día; los niños y niñas se prepararon para pasar con el santísimo quienes con amor lo adoraron y luego se prepararon para las porras que con tanto amor habían planeado.  Entonces el momento sucedió la procesión que con tanto amor se hizo, salió de la iglesia y su recorrido se hizo con mucho ánimo con el apoyo y porras de los niños y maestras gritando ¡VIVA DON BOSCO! siendo el grito más fuerte entre las calles.  Ingresaron al Liceo Salesiano y aun con hambre los niños hicieron valla animando con sus banderines mientras pasaba la procesión y así culminando con hambre, emoción, cansancio, felicidad, alegría y amor pasaron por su respectiva refacción. Sin embargo la aventura no había terminado, una hermosa convivencia les esperaba, repusieron las fuerzas y era la hora de divertirse tal y como a Don Bosco le encantaba jugando, saltando y siendo felices compitiendo sanamente y alegres sobre todo.


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