María, auxilio de los cristianos (en latín: Maria Auxilium Christianorum) es un título antiguo dado a María, madre de Jesús. San Juan Crisóstomo, nacido en torno a los años 345-350 y obispo de Constantinopla desde el año 398, la llamaba «Auxilio potentísimo, fuerte y eficaz de los que siguen a Cristo».​ Este título tomó fuerza en Occidente con el papa Pío V en el siglo XVI y fue definitivamente popularizado con el desarrollo de las obras educativas y apostólicas de Don Bosco en el siglo XIX, en la advocación mariana de María Auxiliadora. Aunque comúnmente se asocia el título con la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa también lo conoce desde que en 1030 Ucrania logró defenderse de una invasión bárbara, hecho que la religiosidad de la época atribuyó al auxilio de la Virgen María.

Hasta el siglo XIX, la advocación de María Auxiliadora se asoció fuertemente a la defensa militar de los bastiones católicos y ortodoxos en Europa, el norte de África y Medio Oriente frente a los pueblos no cristianos, muy especialmente los musulmanes. Precisamente bajo el pontificado de Pío V, los pueblos euro-cristianos reunieron una importante fuerza militar para detener en la batalla de Lepanto (1571) el expansionismo del Imperio otomano por el Mediterráneo occidental. Mientras la Liga Santa encabezada por España e integrada por los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya, derrotaron a la armada del Imperio otomano, el papa había pedido a toda la cristiandad que rezara el rosario. En gratitud por la victoria, el papa Pío V instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias, después conocida como la fiesta del Rosario, a celebrarse el primer domingo de octubre, y agregó el título «auxilio de los cristianos» (Sancta Maria Auxilium Christianorum) a las letanías lauretanas. Con la popularización que los salesianos hicieron de la devoción a María Auxiliadora en todos los países en donde se abrieron casas de Don Bosco, se dio el surgimiento de numerosos santuarios, entre los cuales el más célebre es precisamente el de la Basílica de María Auxiliadora en Turín. El título de María como «auxilio de los cristianos» forma parte hasta hoy de las letanías lauretanas.

 

Pío VII y Napoleón

Don Bosco

La persona que más tendría que ver con la popularización de la invocación de María como Auxilio de los cristianos sería el santo educador de Turín, San Juan Bosco, quien veía el florecimiento de sus obras apostólicas y educativas entre los jóvenes como obra de la Virgen María. Don Bosco comienza a referirse a ésta con el nombre de María Auxiliadora a partir de 1860, año en el que relata que la Virgen le manifestó su deseo de ser honorada bajo dicho título y su voluntad de que se le construyera un templo. Es posible que este deseo de afidarse a María como «Auxilio de los cristianos» tenga su razón de ser en la difícil época que la Iglesia católica vivía en Italia con el avance de los movimientos nacionalistas que abogaban por la Unificación de Italia aún en contra de la existencia de los Estados Pontificios y por ende de la autoridad del papa. Don Bosco estuvo muy cerca del pontificado del papa Pío IX, el último papa-rey de los Estados Pontificios. El recuerdo reciente de la promesa hecha a la Virgen por parte de Pío VII prisionero de Napoleón a principios del siglo pudo inspirar en Don Bosco su devoción a una advocación que había probado éxito en los momentos más difíciles de la Iglesia. Bien pronto la expansión de las obras salesianas en los cinco continentes tendrían como consecuencia la internalización de esta advocación de origen estrictamente europeo. Por otra parte, fundó el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora con el fin de llevar el Sistema Preventivo Salesiano a las muchachas y de honorar a la Virgen bajo dicha advocación.

María Auxiliadora Entera.jpg

Para adornar la Basílica de María Auxiliadora en Valdocco, Don Bosco mandó 
pintar una estupenda obra artística del maestro italiano Tomás Lorenzon.
 
Lorenzone tardó tres años en terminar la obra, que fue entronizada en la Basílica 
de María Auxiliadora y, según las palabras de 
Don Bosco, es una figura del título "María, Madre de la Iglesia".

La obra corresponde a una pintura barroca que exalta a la Virgen como Reina y 
lleva en su mano izquierda a Jesús Niño.
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